Putumayo, entre la guerra y el despojo

Medio Ambiente

26 de Septiembre del 2014

El departamento del Putumayo es una región húmeda y selvática que se encuentra enclavada en lo que se conoce como la Amazonía. Una gran región del planeta entre las fronteras de Ecuador, Perú, Venezuela y Brasil. En dicha zona existen resguardos indígenas que pertenecen, en armonía, a un sistema de protección y defensa territorial en la zona del corredor Puerto Vega-Teteye, donde comparten saberes con comunidades campesinas y afrocolombianas.

Putumayo es el departamento de Colombia donde se extrae crudo de la selva amazónica, justo en medio de una guerra permanente entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército Nacional de dicho país. Por si fuera poco al nivel de violencia en el corredor Puerto Vega-Teteye, ahora se suma la violación de derechos humanos por parte del Escuadron Móvil Antidisturbios (ESMAD) perteneciente a la Policía Nacional, mediante un comportamiento hostil frente a los campesinos que rechazan la expansión del número de pozos perforados.


El ESMAD ha tomado por asalto las escuelas primarias, casas comunales y fincas para pernoctar. Han pasado 72 días desde que inició el paro en la zona media y baja del Putumayo; 48 heridos, 6 de gravedad, miles de hectáreas fumigadas con glifosato y decenas de judicializaciones son algunos de los estragos que motivan las protestas, al tratarse de una zona donde la política pública colombiana mantiene en la marginación, sin educación, salud ni energía a sus habitantes.


Putumayo, entre la guerra y el despojo


 


Villagarzón y el corredor Puerto Vega-Teteye, rostros de lo que se avecina


Villagarzón es el municipio del Putumayo que reune desde hace 15 días a cientos de campesinos de diferentes veredas y comunidades del medio Putumayo que se integraron al paro desde hace 72 días. Los trabajadores del campo se encuentran en las instalaciones de la feria ganadera; ahí se reunen y planean las estrategias, en espera de cuatro ministros que piensan reunirse este fin de semana para buscar un solución a las demandas de la mesa regional de organizaciones sociales del Putumayo. Dicho espacio de organización lo integran entre otros, el Sindicato de Trabajadores Petroleros del Putumayo (SINTRAPETROPUTUMAYO), organizaciones campesinas de ocupación de tierras como Villa Colombia Humana y pueblos afros e indígenas nasa del Corredor Puerto Vega-Teteye.


Acuerdo Regional para la Construcción de la Paz (Definitivo)





En esta zona el reclamo fundamental es, no sólo el retiro de las petroleras del departamento, sino sobre todo la erradicación del programa estadounidense heredado del Plan Colombia para acabar con la siembra de hoja de coca. El método es por aspersión del aérea con avionetas que no avisan ni implementan ningún protocolo de seguridad sanitaria. Hay que precisar que el herbicida químico de nombre glifosato fue inventado por Monsanto; hace catorce años caducó la patente y a esa distancia se han creado «mejoras» en varios países; sin embargo Estados Unidos aún controla la mayoría de ellas. El glifosato mata las hojas y tallos de cualquier planta, tuberculo u hortaliza que se siembre; de ahí que a 20 años de fumigación, las tierras, cultivos y siembras de los campesinos del medio Putumayo, junto con la salud de sus poblaciones este severamente afectada ocasionando que la soberanía alimentaria de sus habitantes sea destruida poco a poco.


En octubre del 2013, en el diario de circulación nacional de Colombia, El Espectador, tras la entrevista que se le hizo al doctor Daniel Mejía Londoño profesor asociado y director del Centro de Estudios de Seguridad y Drogas de la Universidad de los Andes, en el contexto de la demanda del gobierno ecuatoriano por la contaminación de dicho herbicida en su territorio, publicó en su rotativo la entrevista que hizo a Juan Pablo Barrios, en donde este se preguntó:


"¿Por qué Colombia acepta, al pagar 15 millones de dólares y evitar otra derrota en La Haya, que el glifosato es perjudicial en Ecuador y no en el propio territorio nacional? ¿Por qué somos el único país en el mundo que usa el glifosato como herramienta de erradicación? ¿Qué tiene que ver Estados Unidos en todo esto?"


Putumayo, entre la guerra y el despojo


Fogonera del pozo Quillasinga de la Empres Consorico Colombia Vetra Energy que opera en la Amazonía de Colombia.


Corredor Puerto Vega-Teteye


El paro se extiende hasta los confines del extremo sur de Putumayo, el sur como le dicen; ahí en esa zona fronteriza, el río Putumayo se convierte en el caudal donde no sólo la población atraviesa para ir de Puerto Asis hacia Teteye, zona indígena y afrocolombiana; sino que sirve para trasladar tractomulas tanque (trailers cisterna) rebosantes de petróleo pertenecientes a la empresa consorcio Colombia Vetra Energy, de capital estadounidense, ingles y alemán. Aquí en esta zona del Putumayo se han dado los enfrentamientos más fuertes con la policía nacional de Colombia, a cargo del ESMAD. Desde los 72 días de paro por la defensa el territorio, en el corredor Puerto Vega-Teteye, los estragos de la guerra contra las comunidades indígenas nasa y afros son notables y la zona un permanente campo de batalla.


El resguardo indígena nasa Kimnachan, ubicado a la entrada de Santa Rosa, es uno de los enclaves del conflicto. Es el área de combate, una vía que fue tomada por los indígenas nasa y afros desde el inicio del paro en repudio al tránsito de tractomulas tanques, que son distribuidas hacia el Ecuador y otros puntos hacia el norte del país. El 15 de septiembre, justo en la inauguración del 1er Sistema Binacional de Descargaderos e Crudo entre Ecuador y Colombia, la agresión del ESMAD fue más dura (véase la denuncia de hechos), violenta y activa que en otras ocasiones. El resultado: cinco heridos, dos de gravedad. Arnaldo Muñoz, campesino de 25 años fue herido a quemarropa con un proyectil de gas lacrimógeno que le impactó en la sien, provocándole heridas severas en el cráneo y su masa encefálica. Debido a que en Colombia no existen garantías constitucionales para los heridos –pues son judicializados y aprehendidos tras su recuperación en las Entidades Promotoras de Salud– el joven tuvo que ser trasladado hasta la clínica Cotocollao de Quito, Ecuador. Tras un complicado viaje que dilató su atención médica por seis horas –lo cual agravó su estado de salud– Arnaldo falleció el pasado 20 de septiembre y fue enterrado con honores por parte de la guardia indígena nasa en su comunidad de origen. ¿El método les recuerda el actuar de la policía en otras partes de Latinoamérica?


Putumayo, entre la guerra y el despojo





 


El motivo de dichos enfrentamientos fue por la sencilla razón de que su habitantes han decidido defender su terrirorio contra la expansión y producción actual de pozos petroleros, tomando acciones contra la licencia ambiental impuesta en mayo pasado, que busca perforar 100 pozos más para el consorcio colombiano Vetra Energy.


Mujeres que parieron hijas e hijos para la paz y no para la guerra.


En apoyo mutuo y en defensa del territorio las madres, hijas, sobrinas, novias, vecinas, esposas, mujeres todas ellas, salieron el 16 de septiembre en protesta por la defensa del agua y del territorio, desde Teteye hasta Puerto Asis. Durante dos días de acción denunciaron la militarización y el uso de la fuerza pública antidisturbios que asesina y violenta todo proceso comunitario de vida. A 72 días del paro y protesta pacífica iniciados por las comunidades del corredor Puerto Vega-Teteye en el departamento del Putumayo, casi trecientas mujeres indígenas y campesinas salieron a las calles —acompañadas de algunos niños—, protestando pacíficamente y exigiendo la resolución del conflicto que día a día se agudiza en la región, el cual ha dejado algunos heridos y graves consecuencias ambientales y sociales por parte del ejercicio de la fuerza pública que se vuelca en contra de las comunidades, por presión de las multinacionales que asedian los recursos naturales en detrimento del bienestar de la población.



 


La fuerza pública del Estado colombiano, a través de la policía nacional y el ESMAD han venido ejerciendo actos de violencia hacia las comunidades que han decidido organizarse en contra de las afectaciones que viven en materia ambiental, de salud, y de seguridad social, promovidos y en complicidad con la empresa petrolera Vetra Energy, quien hasta este momento se encuentra presente en las comunidades del corredor explotando el petróleo del subsuelo sin el consentimiento de la mayoría de la población, quien además, recientemente ha anunciado la próxima apertura de más de 100 pozos nuevos para la extracción del crudo en los selváticos escenarios del Putumayo.


Bajo las consigna de «Nosotras no hemos parido hijos para la guerra, parimos hijos para la paz y la libertad» se pretende concientizar de la gravedad de la situación a la población en general y sumar cada vez a más mujeres por la defensa del territorio, del pulmón del mundo, que se encuentra en la Amazonía del Putumayo y de la cual dependen miles de familias que ejercen la actividad agrícola como medio principal de sustento y que actualmente se ve gravemente afectada por las prácticas de saqueo, contaminación y asedio que se imponen en la región.


Putumayo, entre la guerra y el despojo


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Por Braulio Hialgo y Costilla y Lucía Ramírez
Fotos Aldo Santiago y Juliana Bittencoart


Fuente: http://subversiones.org/archivos/82333



Comentarios

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