Medidas extraordinarias frente a problemas generalizados. Violencia contra las mujeres

Derechos Humanos

03 de Agosto del 2015

La violencia contra las mujeres es un dilema que está teniendo cada vez más repercusión en los medios de comunicación, bien sean de carácter local, regional o nacional.

Esto se debe en gran medida, debido a los múltiples y desgraciados sucesos violentos que padecen las mujeres en la vida cotidiana. Ante la constante violencia la pregunta que se hace la sociedad una y otra vez es la de cómo se puede poner freno a este tipo de vulneraciones de derechos humanos que sufren las mujeres. ¿Tiene solución esta sangría de violencia?


Los diversos acontecimientos que transcurren día a día tienen sus consecuencias en la sociedad. Si traducimos esto en las acciones violentas que tienen que sufrir las mujeres el conjunto de la ciudadanía podemos caer en el peligro de asimilar este tipo de comportamientos. El conjunto de la ciudadanía podemos reaccionar con total normalidad ante este tipo de violencia y es lo que no debemos hacer. Tenemos que sensibilizarnos con la causa y por tanto, la movilización es la mejor arma que debemos emplear los ciudadanos ante este tipo de sucesos trágicos.


Por ejemplo, si sospechamos que alguien de nuestro entorno se encuentra en una situación de maltrato debemos alertar a la policía. Entre otras alternativas, la víctima puede estar en una situación de peligrosidad extrema y ante esta situación podríamos alojarla en nuestra vivienda en ese hipotético caso. En otro lugar, aunque la víctima se encuentre constantemente negando los supuestos malos tratos que este padeciendo.


La calle, principal objetivo


Las zonas urbanas se han convertido en el principal punto de amenaza para las mujeres por parte de sus agresores. En 2013, el Ayuntamiento de Donostia llegó a la conclusión de que en la capital guipuzcoana se encuentran actualmente 37 puntos negros en el que las mujeres corren el peligro de sufrir agresiones sexuales después de un estudio realizado durante dos años. Entre estos puntos, se encuentran los túneles de Egia, el de Carlos I y el de Catalina Elicegui además de las estaciones de Intxaurrondo Viejo de Zubiaurre, Martutene, Loiola o Anoeta. También se encuentran otras zonas como la plaza Sarriegi, la plaza de la Trinidad, Portaletas o el túnel de la playa de la Concha.


Los casos de Zumaia


La localidad guipuzcoana de Zumaia ha presenciado en las últimas fechas algunas acciones sexistas de las que la Ertzaintza ya tiene conocimiento. 3 jóvenes de 12-13 años fueron las víctimas del acoso por parte de un hombre de unos 80 años cuando se dirigían a sus respectivos hogares. Según relata la madre de una de ellas, el agresor se encontraba en la céntrica parada de Patxita Etxezarreta y “en el momento que pasaron detuvo a su hija y comenzó a realizarle tocamientos”. Primeramente tuvo a las tres retenidas, hasta que dos de ellas lograron huir.


Las chicas no relataron lo que ocurrió cuando llegaron a casa pero afortunadamente, uno de los testigos, al tener conocimiento de quien era una de ellas contactó con los padres para contarles lo sucedido. “Entonces hablamos con nuestra hija y nos relató que llevaban tiempo sufriendo el acoso por parte de esa persona. También una cuarta persona”. 


Iruñea, un modelo a seguir


La capital navarra es uno de los ejemplos de tolerancia cero contra las agresiones sexistas. Como muestra de ello, se encuentran los Sanfermines 2015. Últimamente, durante las fiestas populares se suelen dar por desgracia diversos actos de sexismo contra las mujeres ya que, muchas de ellas padecen desde el mínimo tocamiento hasta agresiones extremas. Por ello, el Ayuntamiento de Iruñea decidió ampliar el despliegue de la Policía Municipal con el objetivo de evitar cualquier agresión durante el chupinazo del 6 de julio y el resto de días.


Siempre se mantendrá latente el recuerdo de la irundarra Nagore Laffage, asesinada en los Sanfermines de 2008 por José Diego Yllanes después de que el responsable del crimen confesará en el juicio que estuvo “apretándole el cuello hasta que la dejó muerta”.


La lucha debe ser constante


Este tipo de hechos vergonzosos dejan a las claras que queda mucho trabajo por hacer. Las instituciones deben poner en marcha mecanismos de control con el objetivo de que estos sucesos, que no son puntuales, no se vuelvan a repetir. Es evidente que existe un problema de carácter extraordinario y por ello, se necesitan soluciones eficaces.


La educación es un recurso que se debe explotar para concienciar a las personas desde la niñez que debe predominar la igualdad en la sociedad. Sucesos como los acontecidos en Zumaia, que pueden parecer menos graves que la muerte de Nagore Laffage deben tomarse con la misma importancia ya que constituyen la punta del iceberg del problema. Se debe actuar con  determinación con el objetivo de resolver el problema antes de que se agrave.


Debemos de ser conscientes de que el maltrato psicológico puede conducir a una situación extrema como puede llegar a ser la muerte. Por ello, debe existir colaboración entre las instituciones y los ciudadanos. 


 


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Foto Libre de Derechos de Uso. Fuente IU Valladolid.


 





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365 Veinticinco de noviembres

Hoy todos y todas alzamos la voz ante la violencia contra las mujeres. Hoy somos conscientes de la enorme lacra social que supone la violencia de género. Hoy, por desgracia, nos damos cuenta de todo lo que queda por hacer para erradicar esta epidemia del siglo XXI.

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