La industria textil explota a 263.000 mujeres en Centroamérica

Derechos Humanos

23 de Junio del 2015

El informe "Derechos que penden de un hilo" de Oxfam Internacional saca a la luz las condiciones de esclavitud de las trabajadoras textiles en Centroamérica. 

Jornadas de trabajo de 24 horas ininterrumpidas, con unos sueldos mínimos y falta de higiene en la fábrica. Si una camiseta se paga a 25 dólares en la tienda, su confección se paga a 8 centavos. 300 veces es la diferencia entre el precio de venta del producto y el salario por producirlo. 


El informe "Derechos que penden de un hilo" de Oxfam Intermon cifra en 263mil las mujeres explotadas en la industria textil en Centroamérica. 


Acostumbrados a escuchar noticias sobre las sombras de la industria textil en países asiáticos sorprenden los últimos casos que salen a la luz en Latinoamérica. Argentina o Brasil, con diferentes casos, ya habían mostrado al mundo sus vergüenzas en este sector productivo. El foco de la noticia se sitúa ahora sobre Nicaragua, Guatemala, El Salvador u Honduras.


Y es que el 58% de la fuerza laboral del sector textil a nivel mundial se concentra en Centroamérica, concretamente en zonas francas, también conocidas como maquilas, donde las empresas reducen drásticamente los costes de producción y la fiscalización, con exenciones o aplazamientos de los derechos de aduana y de los impuestos sobre las ventas y sobre la renta. 


El perfil de las trabajadoras explotadas es el de una mujer jóven, entre 18 y 35 años, provenientes de zonas rurales, con bajo nivel educativo, madres y llevando a sus espaldas un hogar monoparental. El paupérrimo salario que reciben por su trabajo no les alcanza para cubrir las necesidades mínimas del día a día. Estos salarios están por debajo de lo legalmente establecido para otros sectores de actividad, una media de 18,6% menos.


A las extremas condiciones físicas y económicas hay que sumarles las estrategias de ahorro de tiempo que aplican las fábricas, tales como prohibir el levantarse del sitio de trabajo, el hablar con compañeras, el ir al baño o reducir el tiempo del almuerzo, y que no hacen más que acrecentar los problemas físicos que sufren las trabajadoras: problemas de columna por la posición de trabajo o sinusitis crónicas por la aspiración de las pelusas que se generan del corte de los tejidos.


Frente a esta cruda realidad la alternativa para estas mujeres es la de trabajar en una cooperativa de comercio justo. Poner fin a la explotación laboral en este sector viene de la mano de mejores condiciones laborales y un salario digno.


Creative Handicrafts es una de las principales cooperativas de comercio justo. La empresa emplea a unas 700 mujeres. En la cooperativa estas mujeres reciben un salario, pueden dar una educación a sus hijos en las escuelas infantiles creadas por la misma institución y se les garantizan derechos laborales como las bajas por maternidad, seguro médico y una pensión por jubilación.  


 


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Foto Libre de Derechos de Uso. Fuente Wikipedia 


 





Comentarios

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