Entrevista a Mikel Estomba: joven cooperante en San Ignacio de Moxos

Cooperación

20 de Noviembre del 2014

Mikel Estomba ha vivido durante tres meses una experiencia que cambia la forma de ver la vida. Ha participado en el proyecto de Jóvenes Cooperantes del Gobierno Vasco, y junto a la ONG Taupadak ha sido uno más en la comunidad indígena de San Ignacio de Moxos, concretamente en la escuela de música, uno de los proyectos más importantes de Taupadak. 

Esta experiencia vital, el hecho de convivir en una sociedad tan diferente a la nuestra nos genera mucho interés y hemos querido conocer su valoración personal de esta experiencia. 


Mikel, ¿qué mueve a una persona joven, de veintipocos años a participar en algo como el “Proyecto de jóvenes cooperantes” del Gobierno Vasco?


En mi caso un cumulo de cosas. Decidí apuntarme al Programa de Juventud Vasca Cooperante quizás por egoísmo. No entendiendo el egoísmo en la connotación negativa de la palabra sino por la búsqueda de un enriquecimiento personal ofreciendo al mismo tiempo lo que tú puedas dar a otros. 


Participar en una experiencia como esta, ¿es algo en lo que pensabas desde hace tiempo?


Conocía a gente que había hecho labores de cooperación en países en vías de desarrollo e incluso gente que participó en ediciones anteriores de este mismo programa y siempre veía a esa gente con admiración pero en realidad nunca me había planteado hacer yo una cosa de estas. Hasta que llegó el momento en que por una serie de circunstancias me vi con la necesidad de un cambio y la búsqueda de una experiencia de este tipo y sabía que el momento oportuno era ahora.


¿Cuál fue la reacción de tu familia, de tus amigos cuando les comunicaste tu decisión?


Afortunadamente la familia y amigos me apoyaron incondicionalmente en todo momento.


¿Cómo te preparaste para la experiencia que ibas a vivir? Supongo que unos días/semanas antes de viajar tendrías dudas, nervios… 


El contacto con la ONG Taupadak de Irun fue cercano y nos ayudaron a preparar el viaje, nos contaban cómo es aquello, qué íbamos a hacer y que nos íbamos a encontrar. Pero lo que hay que hacer es ir y verlo y vivirlo. Y claro que el tiempo desde que supimos que íbamos hasta que llegó la hora de volar estuvo lleno de incertidumbre y preguntas ante lo desconocido pero las ganas y la ilusión podían con ello.


Nos situamos en el momento de aterrizar en el lugar de destino… ¿Qué fue lo primero que pensaste o sentiste al llegar?


Nos habían advertido de que íbamos a flipar con muchas cosas al llegar allí. Lo primero que el viaje fue largo. Y lleno de aventuras también, vamos, que además de con mucho retraso, llegamos a San Ignacio de milagro. Y efectivamente desde que llegamos al país teníamos los ojos muy abiertos ante lo diferente que era todo y muchas cosas con las que flipábamos. Lo más importante era empaparte con todo lo que podías.


¿Cómo te recibieron las personas con las que ibas a pasar los meses siguientes? 


La relación con Toño y Raquel, los miembros de la ONG que viven allí ha sido excelente desde el primer momento hasta el último. Sólo tenemos palabras de agradecimiento para con ellos. También hemos tenido la suerte de que el resto de profesores indígenas de la escuela de música eran más o menos de nuestra edad por lo que los lazos de amistad que se han creado han sido impresionantes.


¿Cuál era tu misión en la experiencia? ¿Qué trabajo fuiste a realizar a San Ignacio?


Nosotros fuimos directamente a dar clases de música. Uno de los muchos proyectos de Taupadak es la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos que es la verdad una joya en el medio de todo ese vasto territorio amazónico en el que no puedes encontrar nada parecido. Esta escuela de unos 15 años de historia surge a raíz de la necesidad de poner en valor y difundir toda la riqueza folklórica y cultural del pueblo Ignaciano además del gran legado de música barroca que dejaron allí los Jesuitas. 


Dicho esto, mi labor ha sido iniciar la música en la rama de viento metal, que hasta ahora no se habían dedicado a ello y luego trabajar con los coros de la escuela además de colaborar con el Ensamble Moxos. La verdad que de lunes a viernes tenía todas las mañana y las tardes ocupadas dando clases tanto a los alumnos como a los propios profesores de allí.


¿Cómo es el día a día de las personas con las que has convivido durante estas semanas?


Sin duda muy diferente. Es una zona esencialmente ganadera y mucha gente vive en el pueblo y se va a trabajar todos los días o temporadas a las pampas y a los llanos. La luz eléctrica llegó hace tres años al pueblo y muchas de las casas no tienen ni agua ni suelo. Muchas también son de madera y de techo de paja aunque cierto es que hay mucho contraste.


¿Y cuál es su filosofía de vida? Supongo que muy diferente a la nuestra…


Allí la vida es más tranquila. He de decir que la impuntualidad a veces me sacaba de quicio. Pero es su forma de vivir y hacer las cosas. No deja de ser un país en vías de desarrollo con muchas carencias y eso condiciona la vida del lugar. Se conforman con menos pero son felices. Tienen sus problemas como todo el mundo pero la gente es muchísimo más abierta y hospitalaria y por humildes que sean te darán lo que tengan. El claro ejemplo de que teniendo mucho menos son mucho más humanos que nosotros. Lógicamente estoy generalizando, pero hay de todo claro.


¿Qué aspectos de su forma de ser, de su forma de vivir te gustaría que tuviéramos en nuestra sociedad?


La cooperación entre vecinos. La tranquilidad y la libertad de que los niños jueguen en la calle sin riesgo. La generosidad y hospitalidad…muchas cosas. Tal vez cosas que aquí se han perdido…


¿Qué  has podido ofrecerles a ellos? 


Algo de conocimiento a nivel musical y colaboración en algunos proyectos.


¿Y qué te han aportado a ti?


Innumerables cosas. Desde la amistad, hasta la sensibilización y concienciación sobre nuestra sociedad. Además de vivencias inolvidables.


¿Te cambia la forma de ver la vida después de una experiencia así?


Te hace darte cuenta de muchas cosas. Que luego vuelves aquí y sigues haciendo lo mismo de siempre, pero si es verdad que más concienciado acerca de muchas cosas. Aprendes a valorar mucho más lo que tenemos. Desde el agua que sale del grifo y no del pozo, hasta la carretera que es de asfalto y no de tierra pasando por las paredes de tu casa.


Como persona, como ser humano, ¿en qué has cambiado?


Aprendes muchas cosas y en muchos aspectos. Desde bailar una cumbia que algo era algo impensable en mí hasta el cambio de pensamiento en algunos temas más profundos y formas de actuar respecto a ellos. Sí son cosas que te marcan. Pero al volver te das cuenta de que seguimos siendo esclavos de nuestra sociedad.


Cuando volviste, ¿cuál fue la primera sensación al llegar a casa?


La verdad que los tres meses se pasaron rapidísimo y con las compañeras comentábamos que nos habría gustado quedarnos 2 ó 3 meses más. Al volver a casa pues claro que quieres estar con la familia y los amigos pero también daba un poco de pereza volver a la vida de aquí.


Si hubiera alguien que está leyendo esta entrevista y tuviera la inquietud de vivir una experiencia así, ¿qué le dirías?


Que lo hiciera sin dudar. Es algo que enriquece a todo el mundo, pero cada uno tiene que vivirlo a su manera. 


¿Repetirás?


Si, seguro. Ahora mi implicación con la ONG desde aquí es mayor y sí sé que volveré. No sé si dentro de un año o de dos y seguro que no podrá ser tanto tiempo. Pero mi labor allí no ha concluido.


ONG Taupadak


Taupadak es una ONG de Irun que trabaja en la Amazonía boliviana, en el Departamento del Beni, y que hace suya su reivindicación de territorio y dignidad para los pueblos indígenas de la región. Nació como fruto de un viaje a América Latina en la que los creadores de la ONG conocieron a Manuel Eguiguren. Fue durante más de dos décadas Obispo Auxiliar del Vicariato del Beni y, tras su jubilación, pasó a ser Obispo Emérito. Enfermó de gravedad en 2011 y regresó a su tierra natal, donde murió. 


Entrevista a Mikel Estomba: joven cooperante en San Ignacio de Moxos


Fue un exponente de ese sector del clero que emergió en Latinoamérica hace una décadas, que abrazó la teología de la liberación e hizo de su vida una lucha constante por la causa de los más desfavorecidos. Acompañó e impulsó el movimiento indígena de las tierras bajas de Bolivia desde su emergencia a fines de la década de los años 80 del siglo pasado y volcó gran parte de sus energías en el trabajo a favor de los derechos de las mujeres.


Entre los muchos proyectos llevados a cabo en Moxos, decenas de proyectos enfocados al desarrollo de políticas o actuaciones dirigidas a la igualdad de mujeres y hombres. En concreto, proyectos relacionados con la producción se ha introducido una medida radical de discriminación positiva para dedicarlos exclusivamente a la mujer indígena.  


El primer proyecto que llevó a cabo Taupadak en la Amazonía boliviana fue un barco con una peladora de arroz. A partir de ese momento surge un proyecto más ambicioso y que perdura en el tiempo y que consiste en la titulación de las tierras de los pueblos indígenas, para protegerlos de los ganaderos y grandes multinacionales. Es una forma de que la tierra en la que viven y de la que viven les pertenezca a ellos. 


Lo que más impacta cuando llegas a un lugar como San Ignacio de Moxos es el calor y la pasión con la que defienden su cultura, su folclore, sus tradiciones… Y desde Taupadak hemos tratado siempre de impulsar, dar a conocer y ayudarles a proteger y consolidar su cultura, su historia. 


Entrevista a Mikel Estomba: joven cooperante en San Ignacio de Moxos


La música es una de las señas de identidad de una cultura. Taupadak dirige y gestiona la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos, por la que han pasado decenas de niños y que tienen en la música una opción de seguir con los estudios. Se trata de un gran proyecto social que además de dar formación musical a más de 200 niños, pretende rescatar el grandísimo legado musical de San Ignacio. El Ensamble es de Moxos nace de ese proyecto de la Escuela de Música y gracias a los conciertos y giras internacionales que realizan llevan la cultura indígena allá donde van. Cada dos años realizan una gira internacional con parada en Irun-Hondarribia donde, además, se ha creado la Orquesta Taupadak con músicos profesionales locales, que una vez al año ofrecen un concierto destinado a recoger fondos para la ONG. Algunos de los músicos han viajado a la Escuela de Música de San Ignacio a compartir sus conocimientos con los alumnos. 


Además de las acciones que Taupadak lleva a cabo en y por las personas del Departamento del Beni, presta mucha atención a realizar actividades cuyo objetivo es sensibilizar a la población bidasotarra sobre la realidad de las minorías étnicas de la Amazonía boliviana. 


Entrevista a Mikel Estomba: joven cooperante en San Ignacio de Moxos


Para ello, se edita un calendario anual con imágenes de la zona y textos de sensibilización. Se han organizado exposiciones fotográficas para dar a conocer su realidad, se organizan las giras del Ensamble de Moxos. Cada año, en el mes de mayo, Taupadak organiza el Sagardo Eguna con la colaboración de sociedades de Irun y la ayuda de muchos/as voluntarios/as.


Entrevista a Mikel Estomba: joven cooperante en San Ignacio de Moxos

Comentarios

Entrevista en BCN Media Lab

Seguimos Informando es el proyecto de libro de Xabier Iglesias con el que intenta dar a conocer la realidad de seis reporteros freelance especialmente comprometidos. Cada capítulo es una entrevista a cada uno de ellos y se adjuntan una pequeña muestra de sus trabajos. Los protagonistas son: Alberto Arce, Ander Izagirre, Antonio Pampliega, Daniel Burgui, Martín Aldalur y Mikel Ayestarán.

Ana Mato solicita una entrevista con carácter urgente con miembros de AVITE

La Ministra de Sanidad Ana Mato ha solicitado mantener una entrevista con carácter de urgencia el próximo 15 de diciembre con los responsables de AVITE (presidente, vicepresidente y abogado). Tras la presentación del recurso de casación ante el Tribunal Supremo, ayer 20 de noviembre, contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que anuló las indemnizaciones a las víctimas de la talidomida de España por considerar la acción prescrita.

La precariedad de los jóvenes sirios en situación irregular en Jordania

El 23 de agosto es el Día Internacional contra la Esclavitud. En muchos lugares del mundo se siguen viviendo situaciones de abuso y nuevas formas de explotación de la gente vulnerable. Este es el caso de los refugiados sirios en Jordania -a los que pagan menos por desempeñar los mismos trabajos que los nacionales-. La mayoría tienen que esconderse de la policía y corren el peligro de ser expulsados del país si son descubiertos trabajando sin permiso.

NUESTRA NEWSLETTER

Regístrate si quieres recibir un resumen semanal de las noticias en tu email. Gracias ;)



He leído y acepto las Condiciones de Uso


El Autor