Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz y líder de la oposición en Birmania, intercede tímidamente por los Rohingya

Migración

21 de Mayo del 2015

A 6 meses de las elecciones Aung San Suu Kyi, lider de la oposición birmana, teme interceder por los Rohingya debido a la necesidad de amortiguar las tensiones étnicas que le puedan hacer perder votos. 

Según los datos de las organizaciones humanitarias entre 6000 y 8000 personas de la etnia Rohingya se encuentran a la deriva en barcos, esperando poder desembarcar en Tailandia, Malasia o Indonesia


En las últimas semanas unas 2500 personas han llegado a Indonesia y Malasia. Otros barcos han sido devueltos al mar con cientos de personas a bordo. 


Las autoridades de los países receptores han solicitado colaboración a Birmania y Bangladesh, países de los que proceden las personas migrantes, aunque estos han negado ser el origen de la problemática. 


En Birmania, a los Rohingya no se les reconoce su ciudadanía, se les califica como "inmigrantes bengalíes", pero en la vecina Bangladesh tampoco son reconocidos.


Mientras tanto, Aung San Suu Kyi y su partido, la Liga Nacional para la Democracia, han sido duramente criticados por no interceder por los Rohingya.


La lider opositora fue condecorada en el año 1991 con el Premio Nobel de la Paz, reconocimiento que no pudo recoger en persona hasta el año 2012 por encontrarse bajo arresto domiciliario fruto de su activismo en contra de la dictadura militar birmana. Su combate lo inspiró el ejemplo de Gandhi y su fe budista, el cual le llevó a propugnar una  "revolución del espíritu que se manifiesta mediante el reconocimiento de la necesidad del diálogo y la compasión por los más humildes". Con esta trayectoria cuesta entender los motivos que le han llevado a no pronunciarse en primera persona por la problemática de la etnia Rohingya.


A seis meses de las elecciones las tensiones étnicas entre la mayoría budista y los Rohingya suponen un coladero de votos. El foco del problema se concentra en el estado de Rakhine, cerca de la frontera con Bangladesh, donde los Rohingya suponen un tercio de la población. La islamofobia lleva un tiempo cogiendo fuerza en la sociedad birmana, más con el impulso del "nacionalismo budista" que cuenta con apoyos y expresiones como Ma Ba Tha, organización para la protección de la raza y la religión, o el movimiento extremista 969, encabezado por el monje budista Ashin Wirathu, que ha llegado a autodenominarse como el "Bin Laden birmano".


A pesar de que Aung San Suu Kyi no se ha expresado e intercedido personalmente sí lo ha hecho a través de la portavocía de su partido, U Nyan Win: "Si no son aceptados, no se puede simplemente empujarlos a los ríos, no se puede empujarlos al mar. Son humanos".


De este modo, la Liga Nacional para la Democracia ha pedido al gobierno birmano que acepte a los Rohingya para frenar la crisis migrante, que a su vez ha decidido aceptar la vuelta de aquellas personas que puedan certificar su ciudadanía, beneficio que les ha sido siempre negado. 


Por su parte, Malasia e Indonesia han concedido una  tregua a los Rohingya, acordando dar solución a la problemática, con la condición de que la comunidad internacional se haga cargo del proceso de repatriación y de rehubicación en el plazo de un año. Tailandia no acogerá a migrantes por el momento pero sí se compromete a no repeler a personas que se encuentren en sus aguas. 




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Fotografía Libre de Derechos de Uso. Fuente FlickR









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